Guerra Mercadallanguages
FundaciónMisión y objetivosQuiénes somosÁreas de ActividadCómo trabajamosValor añadidoContacto
Bienvenido a Guerra Mercadal

José María Guerra Mercadal, tras finalizar la carrera de Derecho en 1985 es atraído por el mundo de la empresa multinacional, donde se forma durante 10 años. En 1996, vuelve a la práctica profesional con el objetivo de ser para los empresarios y directivos solución y no un problema más en su actividad empresarial. Dada la experiencia adquirida, entiende que se ha de orientar al mundo de la empresa, ofrecer un servicio integral de calidad, coordinado, personalizado y global. De ahí que desde el inicio desarrolle la asociación de profesionales Globos Ius Advocati, en los países de más influencia e interés en el orden económico y empresarial.Globus IUS Advocati
El valor añadido de Gerra Mercadal es contar con abogados y profesionales expertos en sus respectivas áreas de actividad, y conocedores de las necesidades empresariales, con una marcada orientación de servicio al cliente, espíritu crítico y formativo.

Guerra Mercadal, a fin de poder cumplir con su filosofía, ha llevado a cabo una alianza estratégica con los despachos Blasco & Ortiz de Solórzano y con el prestigioso penalista Peláez Márquez, de modo que la operativa es en la actualidad unitaria, pudiendo ofrecer todos los servicios de la firma tanto en Barcelona como en Madrid.

Debe destacarse que, tanto Sergio Blasco como Rafael Ortiz de Solórzano, combinan en su trayectoria profesional caminos paralelos al de José María Guerra Mercadal, habiendo dedicado una parte importante de su carrera profesional a la empresa privada: en compañías de Seguros y Hospitalarias, Sergio Blasco; y en el asesoramiento a compañías multinacionales, Rafael Ortiz de Solórzano.

Por otro lado, la formación adquirida por Antonio J. Gismero en su preparación a la Carrera Judicial, le permite centrar su práctica jurídica en el ámbito contencioso.

Del mismo modo, antes de ejercer la abogacía, Ignacio Peláez Márquez ejerció como fiscal en diferentes destinos (Roma, Bruselas) para establecerse en una Audiencia Nacional en plena ebullición, hasta optar por la excedencia.

Su confianza nos hace crecer. Muchas Gracias.

José Mª Guerra Mercadal
Socio Fundador y Director
GUERRA MERCADAL

Noticias y artículos
Ver el más reciente



Concurso o soluciones alternativas: cuestión de tiempo

La Ley Concursal recientemente reformada, no sin polémica, por el Real Decreto-Ley 3/2009 de veintisiete de marzo, obliga al empresario-deudor a declararse en concurso cuando no pueda cumplir regularmente sus obligaciones exigibles. La solicitud, de cargo del empresario, debe hacerse a tiempo; dentro de los dos meses siguientes a la fecha en que hubiera conocido o debido conocer el empresario su estado de insolvencia.

La mencionada reforma de la Ley Concursal ha introducido en nuestro Ordenamiento Jurídico la posibilidad de, bien postergar la declaración de concurso pudiendo relanzar y reflotar más rápido la empresa cerrando un acuerdo, formalizado en Escritura Pública, con los acreedores que alcancen las tres quintas partes del pasivo, bien acceder directamente a la liquidación de la empresa sin tener que esperar para ello un año y medio de procedimiento ante los Tribunales de Justicia.

Si, por el contrario, la situación de la empresa no obliga al empresario-deudor a solicitar la declaración de concurso, pero se halla ante una difícil situación financiera y/o de liquidez existen alternativas menos agresivas que el concurso. Estas permiten a la empresa y al empresario recuperarse y continuar desarrollando el objeto social en el tráfico jurídico empresarial evitando el procedimiento concursal.

Es importante, en este sentido, considerar y ejecutar mecanismos que el Ordenamiento Jurídico nos ofrece para dotar, de manera indirecta o distinta a la habitual, de liquidez a la empresa necesitada o incluso endeudada. Así, deben explorarse cauces como: la efectividad en el cobro de los créditos que se nos adeude, bien renegociándolos y asegurándonos un cobro quizás más tardío o por menos importe, pero seguro al menos; la interposición de procedimientos judiciales de reclamación de cantidad contra aquellos deudores que no aviniéndose a la renegociación sabemos solventes, mediante el pertinente informe previo emitido al efecto; acudir a figuras como la dación en pago que extinguirían el crédito y nos librarían de un deudor.

Hay otras opciones, más allá de la satisfacción de los créditos a nuestro favor. En este sentido deberán valorarse opciones tales como la reestructuración, en términos globales, de la empresa: la renegociación de deuda con los acreedores; los ERE (Expedientes de Regulación de Empleo) realizados en el momento oportuno; la fusión con empresas atendiendo a nuestras relaciones con los empresarios del sector; e inclusive, llegado el caso, vender la empresa, que a priori parece la “antisolución” pero en ocasiones es la única que queda, en beneficio de la propia empresa, de los trabajadores y del patrimonio personal del empresario.

Saber qué solución es la idónea, para cada caso y en cada momento, y adoptar la más adecuada para el conjunto de operadores: trabajadores, acreedores, instituciones y organismos públicos, entidades financieras… precisa de un asesoramiento jurídico que analice de manera exhaustiva y certera la situación de la empresa, del mercado en el que opera y de su potencial evolución a medio-largo plazo, proporcionando un diagnóstico rápido y acertado y un tratamiento eficaz.

Cerrar los ojos y mirar hacia otro lado cuando las dificultades empresariales comienzan no es la solución. Debemos dejar de esconder la cabeza debajo del ala o el “campi qui pugui”. El autoengaño más común entre los empresarios es pensar; “todo se resolverá la semana/mes que viene porque las ventas subirán/me renovarán la póliza/ “se vislumbran brotes verdes”(sic.)”. Esta actitud puede conducir al empresario a tomar decisiones equivocadas, inútiles, e incluso costosísimas, como obtener financiación externa con avales personales, que ponen en jaque el patrimonio personal del empresario.

Nadie quiere una crisis empresarial, pero ante ella y siendo una realidad incontestable, el cierre desordenado de una empresa, un concurso innecesario o mal gestionado, especialmente para las empresas con posibilidad de continuidad, perjudica a todos: al empresario, pero también a trabajadores y acreedores, que dejan de cobrar lo que se les debe. Y es que, en estos casos, es el sistema económico globalmente considerado el que pierde: desaparece un cliente de entidades financieras, un creador de empleo y de producto interior bruto, un proveedor, un suministrador, un pagador de impuestos…

Las empresas no son las gallinas de los huevos de oro, pero si son las generadoras del empleo y de la riqueza del país. Cuidémoslas.

Estíbaliz Cerrillo-Gómez.
GUERRA MERCADAL, GLOBUS IUS ADVOCATI


 
Enlaces institucionales: Acció per la democràcia | C-fam | Consejo General de la Abogacía Española | Juristes Cristians
Dret a escollir | Europe for Christ | Grup 33 | Help voluntarios | ICAB | Icmedia | Mucho en común
Telespectadors Associats de Catalunya | Togas.biz
 
BARCELONA: Av Diagonal , 620 • 08021 Barcelona • Tel. 34.93.2413399 • Fax 34.93.2004898 • e-mail: info@guerramercadal.com
MADRID: Apolonio Morales, 10 • 28036 Madrid • Tel. 34.91.3430459 • Fax. 34.91.3456550
MADRID: Príncipe de Vergara, 91 • 28006 Madrid • Tel. 34.91.7451558 • Fax. 34.91.7451559